10 de julio de 2007
María Vera – El Vocero
Fotos – José R. Bas
http://www.independencia.net/noticias/voc_gibConcGrc9jl07.html
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San Juan – Azotados por el sol y el fuerte viento proveniente del océano Atlántico, un grupo de personas conmemoró ayer el natalicio del fundador del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Gilberto Concepción de Gracia, en el cementerio Santa Magdalena de Pazzis.
Dalmau, quien dirigió los actos, sostuvo que los jóvenes independentistas seguirán la lucha para poder decirle a Concepción de Gracia que sus restos están sembrados en un Puerto Rico libre. El mensaje principal lo tuvo el hijo de Concepción de Gracia, Gilberto Concepción Suárez. Sus palabras evocaron un suceso en el que se mezclaron la política y el lazo sanguíneo. Sostuvo que, cuando era vicepresidente de la juventud del PIP y su papá presidente de la colectividad, discreparon sobre una decisión. Esa determinación fue llevada a votación en la comisión ejecutiva y si quedaba empate decidía el presidente de la colectividad. La votación iba empate y le tocaba votar al hijo, Concepción Suárez. Pero su lazo sanguíneo pudo más y decidió abstenerse para no derrotar la posición de su padre. De esa manera, continuaba el empate y debía decidir el presidente del PIP, Concepción de Gracia. Este interrumpió los trabajos y llamó al hijo y le reprochó que, pese a que representaba a la juventud y que quería votar en contra, decidiera abstenerse para no derrotarlo. Concepción de Gracia le exigió que votara según su conciencia o que renunciara porque no podía ser un sello de goma de nadie, ni siquiera de su padre. “Esa enorme lección de la democracia ha dirigido mi vida”, indicó Concepción Suárez, quien describió a su padre como su “guía, consejero, amigo y maestro”.
“Hemos aprendido mucho. Hemos aprendido constancia y firmeza. Hemos aprendido que el ideal está por encima de todas las cosas”, acotó. Señaló que hoy día Concepción de Gracia hubiera estado orgulloso del PIP porque “se levantó y está en pie de lucha”. El acto terminó con la versión revolucionaria del himno de Puerto Rico, cantado por Samuel Soto. Nota de la redacción: Gilberto Concepción Suárez, hijo del fundador del Partido Independentista compartió una anécdota en la que exalta a don Gilberto, el líder y padre, por su rectitud y su apego a la vida regida por los principios. La misma apareció hoy en EL Nuevo Día tal como se reproduce aquí. Gilberto Concepción de GraciaGilberto Concepción Suárez En un momento en que se planteó una controversia en la Comisión Ejecutiva del Partido Independentista Puertorriqueño, Gilberto Concepción de Gracia era el presidente del partido; yo, el más reciente de los veintiséis m i e m b ro s.
Para ese entonces, él era para mí ocho horas presidente del partido, ocho horas mi jefe en el trabajo y ocho horas mi p a d re. Se llevó a cabo. Al llegar a mí, la votación estaba veintidós a veintidós. El mío era el voto decisivo. El secretario me llamó y a renglón seguido se oyó mi voz decir “a b st e n i d o “. “Re c e s o “, dijo mi padre mientras daba un malletazo. “Te n g o algo que resolver con urgencia. Perdonen que recese en medio de una votación”, dijo. Se levantó y echó a caminar. “Ven conmigo”, me dijo cuando pasó a mi lado. Bajamos a buscar dos cafés. “¿Por qué dijiste `a b st e n i d o ’?”, me dijo. Titubeé y no respondí. Me urgió a responder. “Sé que estás a favor y yo estoy en contra. Si voto no, te derroto y si voto sí, lo hago contra mi conciencia. Si me abstengo, te permito decidir porque la votación está empatada”. “Estás en la Comisión Ejecutiva porque eres vicepresidente de la Juventud. La representas. Abstenerte para facilitar tu propia derrota no es un servicio ni a la Juventud ni al Partido. Eso es intolerable. Volvamos a la reunión. Te sugiero que me derrotes o renuncies el cargo por no poder ostentarlo con arreglo a tu conciencia. No puedes ser un sello de goma ni mío ni de nadie”. Volvimos y lo derroté. Esa lección de democracia ha dirigido mi vida por más de cuatro décadas en las que Gilberto Concepción de Gracia ha sido mi presidente, mi jefe y mi padre, pero, sobre todo, mi guía, mi consejero, mi maestro. El que me enseñó a seguir los pasos de mi propia conciencia para poder dormir en la paz del sueño reparador cada noche de la vida. Y para saber que algún día llegará la victoria porque la semilla plantada habrá germinado. |
En su tumba, vigilada por la bandera de Puerto Rico y la del PIP, colocaron arreglos florales. Según dijo el secretario del PIP, Juan Dalmau, allí no fueron enterrados los restos de Concepción de Gracia, sino que fueron sembrados.
Luego habló el candidato del PIP a la alcaldía de San Juan, Luis Roberto Piñero, quien destacó que los independentistas que no conocieron a Concepción de Gracia han aprendido mucho de su lucha.
Se planteó la controversia y votamos por lista. Yo era el último. El presidente tenía un voto de calidad, que ejercía en caso de empate. Se había callado para no influenciar a nadie.